JESUCRISTO, EL LÍDER DE LOS HOMBRES - (Tal Como Se Describe En El Manuscrito Del Monasterio de Himis)

Capítulo I
Los judíos, descendientes de Israel, cometieron pecados tan horribles que la tierra tembló y los dioses del cielo lloraron, por que torturaron infinitamente y mataron a Issa, el gran alma en donde descansa el alma divina. Para hacer el bien a todos y eliminar los pensamientos pecaminosos de sus mentes, el alma divina descendió sobre ÉL. Y para ofrecer paz, felicidad y amor de dios a los pecadores y recordarles la gracia infinita de dios, descendió. Así lo describen los comerciantes que llegaron a este país desde la tierra de Israel.


Capítulo II
Las tribus de Israel vivían en una tierra muy fértil que producía dos cultivos al año. Tenían varios rebaños de ovejas y cabras. Por su acto pecaminoso, incurrieron en la cólera de Dios.
Por esta razón, Dios conquistó todas sus propiedades y los puso bajo la esclavitud del faraón, el poderoso gobernante de Egipto. Pero el faraón infringió una inhumana opresión sobre los descendientes de Israel. Les puso cadenas, les produjo heridas en los cuerpos, les privó de su modo de vida y les comprometió con duros trabajos, para que se mantuvieran siempre temerosos y no se consideraran hombres libres. Los hijos de Israel, expuestos así a una extrema dureza, rezaron al padre del universo, el salvador de sus antepasados, y le suplicaron piedad y ayuda.
En ese tiempo, un rico faraón, conocido por sus conquistas, se convirtió en el gobernante de Egipto; sus palacios eran levantados por sus esclavos. El faraón tenía dos hijos. El más joven de ellos se llamaba MOSA. Estaba versado en las ciencias y en las artes, y era querido por todos por su buen carácter y su compasión por los sufrimientos.
Vio que los descendientes de Israel sufrían una dureza extrema pero no habían perdido la fé en el Padre del Universo ni veneraban a los numerosos pequeños dioses de los egipcios. Mosa creía en un sólo dios. Los sacerdotes, maestros de los israelitas, suplicaron a Mosa, diciéndoles que si él pedía a su padre, el faraón, que le ayudara a sus compañeros, eso traería el bien para todos.
Cuando Mosa trasladó esta súplica a su padre, éste se enfadó mucho y empezó a oprimir más a sus súbditos. Pero al poco tiempo, Egipto fue visitado por una gran plaga que comenzó a matar a jóvenes y viejos, a ricos y pobres. El faraón pensó que los dioses estaban enfadados y que le estaban castigando. En ese tiempo, Mosa le dijo a su padre que el Padre del Universo estaba castigando a los egipcios como un acto de gracia hacia los pobres súbditos oprimidos.
A su debido tiempo, por la gracia del Padre del universo, los hijos de Israel comenzaron a encontrar prosperidad y libertad.
Capítulo III
El Dios supremo, Padre del Universo, por su gran compasión hacia los pecadores, deseó aparecer en la tierra en forma humana. Esa encarnación se presentó con un alma separada de ese alma suprema que no tiene principio ni fin y está por encima de todas las consecuencias. Descendió para mostrar cómo un alma puede unirse con Dios y realizar su bendición eterna.
Y asumió una forma humana para demostrar en su propia vida de qué modo un mortal puede conseguir la rectitud y separar el alma del cuerpo mortal para ganar la inmortalidad y dirigirse a ese cielo del Padre del universo en donde hay bendición eterna.
Apareció como un niño inmaculado en la tierra de Israel. El niño se convirtió en el portavoz del Padre del Universo para explicar la naturaleza transitoria del cuerpo y la gloria del Alma.
Los padres de ese niño eran pobres, pero muy devotos y de alta cuna. No prestaban atención a las posesiones terrenas para proclamar el nombre y la gloria de Dios y la creencia en que el Señor del universo sólo les hacía sufrir para ponerles a prueba.
El Señor del Universo bendijo a ese hijo primogénito para recompensar su paciencia y le envió para salvar a los pecadores y curar a los afligidos. Ese niño divino fue llamado Issa. Durante su infancia exhortó a la gente a ser devota y respetuosa con el Único Señor del Universo y a los pecadores a abstenerse de los actos pecaminosos y arrepentirse.
Gentes de todas partes venían a escuchar la sabiduría que salía por la boca de ese niño y los hijos de Israel proclamaron unánimemente que el Alma Suprema, infinita y piadosa, que no conoce, que no conoce principio ni fin, existía en ese niño.
Con el curso del tiempo, Issa cumplió su decimotercer año. Los israelitas, según su costumbre nacional, se casan a esa edad. Sus padres solían vivir como personas ordinarias. Esa humilde casa suya fue lugar de llegada de los ricos y los aristócratas. Todo el mundo estaba ansioso de tener a Issa como yerno. Issa no quería casarse. ya había alcanzado fama por su exposición de la naturaleza de Dios. Ante las proposiciones de matrimonio, decidió abandonar en secreto la casa de su padre.
En ese tiempo era muy fuerte en su mente el deseo de alcanzar la perfección mediante el servicio devoto a Dios y el de estudiar religión con los que habían alcanzado la iluminación. Abandonó Jerusalén, se unió a un grupo de comerciantes, y partió hacia la tierra de Sind (el valle inferior del Indo, al sur de Pakistán) donde solían comprar mercancías para exportar a otros países.
Capítulo IV
ÉL, a la edad de 14 años, cruzó el norte del Sind y entró en la tierra sagrada de los Arios. Mientras viajaba solo por la tierra de los cinco rios (el Punjab), sus rasgos mayésticos, su rostro lleno de paz y la amplia frente impulsaron a los jainitas devotos a reconocerle como aquél que ha recibido la piedad del Señor.
Le pidieron que se quedara en sus templos. Pero no aceptó esa invitación por que en aquel tiempo no quería las atenciones de otros. Siguiendo su camino llegó al hogar de Jagannath, el país de la representación mortal de Vyasa-Krishna (representación mortal, describe la acción de un dios que representa un papel, es decir, adopta una forma mortal que empieza con el nacimiento y termina con la muerte, con un fin específico, como en las encarnaciones de krishna), y se hizo discípulo de los brahmanes. Se hizo querer por todos y allí empezó a leer, a aprender y a exponer los vedas.
Tras vivir allí durante seis años, con los monjes budistas, aprendió el pali y empezó a estudiar las escrituras budistas. Desde allí recorrió el Nepal y el Himalaya, y se dirigió después hacia el oeste. Llegó gradualmente a Persia, en donde se seguían las doctrinas de Zaratrusta (En aquel tiempo, Jesús estuvo al lado de una laguna cercana a Kabul para lavarse las manos y los pies y descansó allí algún tiempo. esa laguna todavía existe y se le cpnoce con el nombre de "laguna de Issa". Para celebrar el acontecimiento, todos los años se celebra una feria en ese lugar. En un libro arábigo se menciona el nombre de Tarig-A-Ajham).
Pronto su fama se extendió por todas partes. Así regresó a su patria a la edad de 29 años y empezó a extender la palabra de paz entre sus compatriotas oprimidos.
(El reverendo lama dijo... que tres o cuatro años después, él (Jesús) abandonó su cuerpo, que el manuscrito original había sido escrito en palo a partir de las descripciones de todos los tibetanos que le habían conocido en aquel tiempo, así como las descripciones de los comerciantes que presenciaron con sus propios ojos su crucifixión por el rey de su país. Añadió que no cabía duda de que si todas las opiniones corrientes en diversos lugares con respecto a la estancia de cristo en la India se recogían y publicaban en un libro, éste sería un valioso documento).

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